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En esta ruta se recorren más de 110 km a caballo durante cuatro días. Poco a poco se descubrirán maravillosos rincones del oeste del Principado de Asturias, mientras se disfruta de la riqueza cultural y natural que se nos ofrece siguiendo las huellas de un seductor oso cantábrico.

Etapas de la ruta por donde camina el oso

Partiendo de la aldea de Vilarchao nos dirigiremos al concejo de Negueira de Muñiz. Durante 7 horas a caballo aproximadamente, surcamos los límites de Galicia. Se apoderará de nosotros el clímax, al estar sobre la cumbre avistando macizos y contemplando las creaciones de la Naturaleza. En esta travesía tendremos la oportunidad de cruzarnos con algún que otro peregrino.

Con la tripa satisfecha tras un merecido descanso alcanzaremos el punto más alto de esta etapa: O Acebo. Tras él, por valles franqueará el Río Navia que nos acompañará en esta travesía hasta Negueira.





Tras pasar la noche, retomamos la marcha. Un recorrido serpenteante, nos permitirá deleitarnos con vistas de Piega, de reconocida enología, bosques frutales en Monte Chaelo o panorámicas que dejan sin aliento hasta llegar a Pena Nogueira. Este lugar se encuentra al cobijo de las montañas, en pleno valle, con la brisa del Río Navia de fondo.

Allí se alza el bosque de Outurelos, que esconde fauna de categoría. La parada es obligatoria en el idílico ecomuseo El País del Abeyeiro que como bien señalan es la definición de lo “vivo, vivido y visible”. El pasado glorioso se funde con la sostenibilidad presente y nos da placeres terrenales y deliciosos acompañados con sabiduría eterna sobre la apicultura y la magia de unos insectos tan valiosos como los son las abejas.

A continuación, transitamos por Robledo y sus inmediaciones hasta adentrarnos en el concejo de Ibias. Poco a poco la altitud será mayor mejorando el panorama. Dejamos atrás los valles para surcar sierras asturianas.

Pasando por Caldevila hemos llegado a San Antolín de Ibias, un lugar especial de gran patrimonio monumental con iglesias del XVIII o palacios del XVI. Además, de gran valor etnográfico ya que encontraremos numerosos hórreos y paneras. Ibias nos brinda la oportunidad de conocer una historia diferente, suya.

Tras despedirnos de San Antolín, seguiremos la marcha acompañados del murmullo del río Ibias. Al llegar a Cecos atravesaremos su cauce para incorporarnos durante unos metros a la calzada. Mientras la brisa nos acaricia el cabello cruzaremos por la frontera boscosa de Escarabada y La Campela.

Ya en Alguerdo pasando por Bustelo volveremos instantáneamente a la civilización. Subiendo, rodeando montañas, el dulce agua nos sigue acechando. Ahora nuestro acompañante tararea bien sonante al nombre de la Collada.

La frondosidad que nos envuelve es literalmente seductora. De Bao a Sisterna y sigo porque la marcha es sumamente tierna. Un dato interesante es que en Sisterna existe un museo dedicado a los cunqueiros y su oficio tan sumamente útil.

La confluencia de Altos, los Parques Naturales que nos rodean nos darán fuerzas para llegar a Tablado, en el ayuntamiento de Degaña. La flora es autóctona: hayas, robles y acebos. Entre ella habitan animales salvajes como osos, jabalíes y corzos. Esta riqueza natural es la razón de que se haya declarado a la comarca como integrante del Parque Natural de las Fuentes de Narcea, Ibias y Degaña así como parte de la reserva de Muniellos.

Jinetes y caballos pasarán la noche en La casa de Ecoturismo Quei Vitorino y sus inmediaciones. Un merecido descanso para afrontar otro gran día.

Hoy investigaremos sobre la fauna de uno de los ecosistemas más espectaculares del Principado de Asturias.

Existe un animal asombroso, olfativo, escalador profesional y a la vez estremecedor: el oso pardo cantábrico. Esta experiencia nos la brinda la empresa Quei Vitorino: una ruta interpretativa con la que sabremos qué huellas seguir, rodearnos de la magia del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y la doble intención de avistar a estas criaturas.

Los primeros y últimos pasos serán bajo el Parque Natural. Tanto en Rebollar como llegado Degaña, el pleno valle, contemplaremos la montañas más infinitas, algunas rozando las nubes, blancas como la nieve. Cabe destacar Veigardón al sur, siendo el pico más alto de la zona. Casi en la cumbre habrá genistas y en las laderas más bajas tojos, que bañarán en oro las montañas entre mayo y julio.

Un terreno claro y arbolado al pie de las cumbres escoltará a los jinetes y a sus caballos, moderando la climatología. Poco a poco descenderemos hasta Rebollar donde tomaremos el Camino de la Fábrica hasta la localidad de Degaña. Lugar idóneo para tomar algún refrigerio. 

Desde ahí, al borde del río Ibias seguiremos a través de los bosques de Los Pares o Los Sanguñales. Finalizamos la ruta incorporándose a la carretera general de Tablado hasta en la población de Cerredo, una parroquia con el mayor hayedo de Degaña, conocida por su exuberante economía minera.